|
HISTORIA
La historia de la NBA nace en 1946 (llamada BAA hasta 1949) como complemento del mayor espectáculo americano de la época, el hockey sobre hielo, mientras ésta atravesaba su parón invernal. Para entonces ya existía una liga profesional, la NBL, la cual se fusionó con la BAA (fundada en 1946) en 1949 para dar nacimiento a la NBA. El primer encuentro de la liga corresponde a un New York Knicks Toronto Huskies. Philadelphia Warriors fue el primer campeón y George Mikan el primer gran dominador con 5 anillos con Minneapolis Lakers. En 1955, Bob Pettit se convertiría en el primer MVP de la temporada y Chuck Cooper en el primer jugador de raza negra elegido en el draft. Con los finales de los 50 y 60 irrumpen los Celtics de los 11 anillos liderados por Bill Russell (récord individual) y Red Auerbach.
Russell y Wilt Chamberlain protagonizaron una de las rivalidades más grandes de la historia. Wilt llegó a encestar 100 puntos en un encuentro y es valedor de muchos récords en la liga. Con el ocaso de estos, en 1969 surge un nuevo dominador, Lew Alcindor, quien más tarde adoptaría el nombre de Kareem Abdul-Jabbar, máximo anotador en la historia.
En 1968 nace la ABA con el objetivo destronar a la NBA por medio de unas reglas encaminadas a crear todavía más espectáculo, pero que debido a la aplastante superioridad de la NBA terminaría por desaparecer en 1976. Dejó un legado en la NBA de 4 franquicias (Denver Nuggets, Indiana Pacers, New York Nets y San Antonio Spurs). Los años 1970 fueron de los modestos, no hubo un dominador claro y hasta 8 equipos diferentes se alzaron con el anillo. New York Knicks, uno de los 3 equipos que perduran desde el inicio, estrenó su palmarés con su primer título en 1970.
La irrupción del gran Michael Jordan, probablemente el mejor jugador de la historia de la NBA, ayudó a que el interés internacional por la NBA no decayera tras las retiradas de Bird y Magic. Jordan estuvo acompañado por varios jugadores excelentes (Scottie Pippen, Tony Kukoc), así como por especialistas en el rebote (Charles Oakley, Horace Grant) y en los triples (Steve Kerr). Además, el espectáculo que Jordan brindó junto a Dominique Wilkins o Spud Webb en los concursos de mates. permitió que el producto espectáculo de la NBA siguiera en lo más alto por varios años.
En la década de 1980 la NBA logra su momento de máximo esplendor con el showtime de Los Angeles Lakers, ditigidos por el gran base Earvin Magic Johnson, y la eficaz sobriedad de los Boston Celtics, liderados por el gran alero Larry Bird.
La eterna rivalidad Celtics-Lakers se convirtió en un clásico de las finales de la NBA. Además, el hecho de ser Bird de raza blanca y Magic Johnson de raza negra (de hecho, el equipo titular de los Celtics era de mayoría blanca y el de los Lakers era de mayoría negra), además de ser los mejores jugadores del momento, ayudó a incrementar el morbo del duelo. A pesar de sus duelos deportivos, Bird y Magic eran (y siguen siendo) grandes amigos. De aquellos Celtics cabe destacar el pivot Kevin McHale (un juego de pies sin igual en el poste bajo), el center Robert "El Jefe" Parish (famoso por su dorsal 00), el escolta tirador Denny Ainge y el base anotador Dennis Johnson.
Tampoco hay que olvidar que en aquel equipo llegó a jugar también Bill Walton. De los Lakers destacaron el anotador y especialista en contraataques James Worthy, el legendario pivot Kareem Abdul Jabbar, el reboteador A.C. Green y el alero tirador Byron Scott. Poco después se incorporó a este equipo el pivot Vlado Divac
Para acabar la década, los bad boys de Detroit Pistons dejaron su huella con 2 anillos y un estilo de juego para el recuerdo, un juego duro y agresivo basado en la defensa y ciertas "malas artes" (de ahí el sobrenombre de "bad boys") de jugadores que más parecían gladiadores que jugadores de baloncesto: el pivot triplista Bill Lambeer, el gran reboteador Denis Rodman, y el musculado Ricky Mahorn. El jugador estrella de los Pistons era el excelente base Isiah Thomas, bien escoltado por el escolta anotador Joe Dumars y, en menor medida, por el escolta suplente Winnie "Microondas" Johnson.
Michael Jordan resume en dos palabras lo que fue la década de los años 1990. Desde la época de Russell en Boston no se recordaba una superioridad tan aplastante como la que firmaron estos Bulls. Para los anales quedó el 72-10 que se marcaron en la temporada 1995-96 y sus 6 anillos. El bailarín Hakeem Olajuwon y sus Houston Rockets aprovecharon la retirada momentánea de Jordan para apuntarse 2 campeonatos.
La entrada del nuevo milenio viene acompañada con el threepeat de Los Angeles Lakers. La sociedad Bryant-O'Neal aúpa a los angelinos al lugar que merecen mientras la NBA abre sus puertas al extranjero y se globaliza. Yao Ming se convirtió en el primer extranjero en ser elegido nº 1 del draft en 2002. Los Pistons recuperan su grandeza con el juego que le hizo grandes y Tim Duncan empieza a forjar su leyenda con San Antonio Spurs.
Esta época asume un cambio en la mentalidad de juego, se realza la figura del jugador individual y pierde peso el juego en equipo. Ejemplos de ello son estrellas como Allen Iverson, Vince Carter, Tracy McGrady o LeBron James.
LOS 50´s
La NBA nace en 1946 (llamada BAA hasta 1949) llamada como complemento del hockey sobre hielo, de modo que los dirigentes empiezan a ver el baloncesto como un deporte atractivo, capaz de competir con cualquier espectáculo y que se tornaba como el deporte perfecto para atraer al público mientras la liga de hockey atravesaba su descanso invernal. Esta idea surge tras el fracaso del baloncesto profesional estadounidense durante los años 30', carente de una estructura sólida de competición y de un calendario que mantuviera el orden, de modo que los equipos se hacían y deshacían con asiduidad y rapidez.
En 1937 se formó la NBL (National Basket League), competición que se movía por ciudades de segunda fila y que posteriormente se acabaría fusionando con la BAA.
En junio de 1946, un grupo de propietarios de instalaciones deportivas y empresarios, encabezados por Max Kase, editor del New York Journal American, y Walter Brown, presidente del Boston Garden, fundaron la BAA (Basketball Association of America), compuesta por once franquicias que correspondían a los once miembros fundadores. Max Kase fue quien llevó la idea al propietario de la NHL, Walter Brown, quien a su vez se la pasó a Ned Irish para terminar aprobando la fundación de la liga.
Los 11 equipos que abrieron el telón en la inaugural temporada 1946-47 fueron Boston Celtics, Philadelphia Warriors, New York Knicks, Washington Capitols, Providence Steamrollers, Toronto Huskies, Chicago Stags, St. Louis Bombers, Cleveland Rebels, Detroit Falcons y Pittsburgh Ironmen. Únicamente 3 equipos han perdurado hasta nuestros días: Boston Celtics, New York Knicks y Golden State Warriors.
El partido inaugural fue un New York Knicks Toronto Huskies jugado el 1 de noviembre de 1946 y que acabó con victoria de los Knicks por 68-66. En la segunda temporada el número de equipos descendió, se pasó de los 11 conjuntos a 8, y muchas de las estrellas las acaparaba la NBL.
Para la temporada 1949-50 la BAA y la NBL se unieron para formar lo que hoy conocemos cono NBA (National Basketball Association). Maurice Podoloff se convirtió en su primer comisionado. Un año después se realizaría la primera edición del All-Star Game en el Boston Garden, Bob Cousy debutaría en la liga y Chuck Cooper se convertiría en el primer jugador de raza negra elegido en el draft, en 1951, en 2º ronda por Boston Celtics.
Una de las peculiaridades más exitosas que desde un principio impuso la NBA fue el Draft, un sistema de elección de nuevos jugadores salidos de la universidad o directamente de ligas del resto del mundo que impide la subasta entre equipos de la organización y rige, por tanto, como un control de precio. El equipo peor clasificado de la anterior temporada elige primero, le sigue el penúltimo y así sucesivamente hasta llegar al campeón. Posteriormente se comienza con la segunda ronda hasta finalizar la lista.
Uno de los cambios de reglas que se desarrolló en esta década y que fue fundamental para imprimir al juego de mayor velocidad y emoción fue la inclusión del reloj de posesión. A partir de ese momento, se establecían 24 segundos para cada ataque. Antes del reloj de posesión, el marcador más bajo había sido 19-18 en el partido que ganó Fort Wayne Pistons a Minneapolis Lakers, el 22 de noviembre de 1950.
Debido a las diferencias económicas y estructurales entre las distintas franquicias, el número de equipos desciende hasta 8 en 1954, pero lejos de caer en una crisis, esa reducción de franquicias deja sólo a la elite de la liga y se empieza a ver una NBA sólida y competitiva como nunca se había visto hasta la fecha.
LOS WARRIORS GANAN EL PRIMER TÍTULO
La 1946-47 sería la primera temporada de la NBA, por entonces llamada BAA (Basketball Association of America), nombre que recibiría hasta 1949 después de que los equipos de la NBL (National Basketball League) se unificaran con los de la BAA. El primer entorchado de campeón correspondería a Philadelphia Warriors, liderados desde el banquillo por el legendario Eddie Gottlieb y en la cancha por Joe Fulks y Howie Dallmar vencieron a Chicago Stags en la final por un contundente 4-1.
Fulks fue el máximo anotador de la temporada con 23.2 puntos mientras que Dallmar fue uno de los cuatro jugadores que pasaron de las 100 asistencias en la temporada y aquella final la pasó cojeando debido a un pie encallado pero aun así resultó decisivo en el 5 partido en el antiguo Philadelphia Arena.
"Nadie esperaba que jugara", dijo Gottlieb, entrenador de los Warriors, que no puso de titular a Dallmar para que su pie descansara y se pudiera recuperar. Pero más allá de eso, Dallmar se sentó ahí en el banquillo, estuvo insistiendo a Gottlieb para que le dejara jugar y acabó resultando decisivo merced a una canasta ganadora. Con 80-80 en el marcador y con menos de un minuto por jugar, Howie Dallmar saltó a la pista y llevó a los Warriors al 83-80 final y al primer título. Fulks también fue determinante en ese 5º partido con 34 puntos.Todos los integrantes del equipo se llevaron 2.000 dólares y un anillo de campeón.
GEORGE MIKAN, EL PRIMER GRAN DOMINADOR DE LA NBA
Minneapolis, por aquel entonces, alojamiento de los Lakers, no necesitó muchos más aperos de los que ofrecía George Mikan para subsistir. Condicionó, dominó y campeó a sus anchas y por si solo durante los primeros pasitos que empezó a dar un gigante que responde hoy al nombre de NBA. La idea del pívot hoy carecería de significación si Mikan no hubiera llegado a dotarlo de pleno sentido. Mikan se había convertido en todo un referente en este deporte, y se adaptó perfectamente a las nuevas exigencias. Todos y cada uno de los pivots dominantes posteriores (Bill Russell, Wilt Chamberlain, Kareem Abdul-Jabbar o Shaquille O'Neal) bebieron de su influencia bruta.
De apariencia más propia de un intelectual que de jugador de baloncesto, la esencia de Mikan y sus gafas de montura de alambre mantendrán siempre una estrecha relación de semejanza. La anécdota más curiosa y que al mismo tiempo, permite imaginarnos la dimensión que abarcó este señor, fue aquella que se vivió en el Madison Square Garden el 14 de diciembre de 1949, donde a la entrada del pabellón, un desaforado cártel, rezaba "tonight George Mikan vs. Knicks". Por lo visto, los jugadores le achacaron que saliese él solo y diese la cara, sin tener George culpa alguna de aquel altercado. Sabía deducción, por cierto. No eran los Lakers, era George Mikan. Éste conformó junto a Mikkelsen, la primera pareja ala-pívot/pívot que tenía cabida en la liga. Este último se tornó como un gran reboteador, zafándose en labores de desgaste para permitir a Mikan imponer su autoridad en la pintura. Del mismo modo, fue el primer talento que mejor optimizó su tamaño, que no su físico.
En el periodo que transcurrió entre 1946 y 1954 ganó 7 de 8 títulos posibles. La sombra de Mikan se convertía en inaccesible para aquel osado que atreviera a danzar por territorio comanche, bien para atacarle, bien para defenderle. Mikan supuso una verdadera pesadilla, una bárbara revolución en la liga, para sus contemporáneos y una bendición para Lakers.
Un vasto, pero efectivo gancho, será la imagen que perdure de este as, sin duda, su más infalible arma. Así mismo, Mikan, provocó imposición de dos nuevas reglas, la de los 3 segundos y el tapón ilegal. Recordemos que por aquel entonces, taponar un balón cuya parábola fuera descendente no carecía de validez, por lo que la frustración que impregnaba en sus rivales le hacía aún más grande si cabe.
LA MALDICIÓN DE LOS KNICKS
New York Knicks empezó a forjar su leyenda bien pronto, los siete primeros años ya habían visitado tres veces las finales de manera consecutiva en el periodo 1951 a 1953.
En su primera aparición frente a Rochester Royals fueron capaces de levantar un 0-3 adverso pero no completaron la remontada y los Royals se alzaron con el anillo tras vencer 75-79 en un fatídico 7º partido. El Hall of Famer Harry Gallatin y Nat Clifton llevaban el peso del equipo y formaban una excelente pareja interior con Max Zaslofsky por fuera.
Las Finales de 1952 y 1953 eran palabras mayores, esperaba Mikan y New York tenía que luchar con Gallatin y Clifton para frenarlo. En 1952 de nuevo se fueron a siete partidos, pero volvieron a sucumbir en el decisivo, sin embargo un año después sería un paseo militar de Minneapolis Lakers que vapulearon 4-1.
COUSY Y LOS CELTICS ACABAN CON LOS NATIONALS EN 4 PRÓRROGAS
En los playoffs de 1953, Boston Celtics y Syracuse Nationals se enfrentaban en semifinales de conferencia. Los Celtics marchaban 1-0 en la serie, y el 2º partido se convirtió en uno de los más recordados de la historia. Boston venció 111-105 tras 4 prórrogas para meterse en la final de la NBA.
El reloj de posesión aún no estaba instaurado, y teniendo a Bob Cousy en el equipo, Boston tenía mucho ganado. Cousy, apodado el Houdini of the Hardwood por su manejo de balón, emergió como factor dominante en aquel encuentro. Su técnico, Red Auerbach ordenó guardar la pelota en sus manos, a lo que Syracuse sólo podía frenar por medio de faltas. Acabó yendo 32 veces a la línea de tiros libres (récord en playoffs, la siguiente mejor marca está en poder de Michael Jordan, con 23-28 ante los Knicks en los playoffs de 1989), anotando 30, para acabar con 50 puntos en un partido que se convirtió en un concurso de tiros libres, como muchos de la época, para aburrimiento de los aficionados. Para la historia quedarían esos videos de Cousy en los que aparece driblando a todo aquel que le saliera al paso. El juego se estaba estancando como afirmara el propio Cousy, y una de las medidas para evitar esto era evidente, implantar el reloj de posesión.
LA REVANCHA DE PETTIT
Boston Celtics y St. Louis Hawks mantenían una de las mejores rivalidades de la época, desde 1957 hasta 1961 se enfrentaron en 4 finales. Boston venció en tres ocasiones y los St. Louis en una, en lo que fue la venganza de Bob Pettit. En las finales de 1957, los Hawks de Pettit se dejaron remontar un 3-2 para acabar perdiendo sus primeras finales por 4-3 con un doloroso 7º partido inclusive (125-122 tras dos prórrogas). Aquel título supondría el 1º de los 16 que a lo largo de la historia conseguirían los Celtics.
Pettit, Ed Macauley y Cliff Hagan lideraron a los Hawks a una nueva final, pero el factor determinante como siempre a la hora de la verdad era Pettit. Era el momento de cobrarse la revancha tan sólo un año después. Los Hawks se apuntaron los dos primeros envites en el Boston Garden, y cuando parecía que tenían todo a favor con la serie de vuelta a casa y con Bill Russell lesionado en el tercer partido (y baja para el resto de la final), Boston apeló a la garra y el coraje que les hizo grandes, y empataron la final en los dos partidos disputados en St. Louis. Pettit y sus compañeros se repusieron del mazazo y volvieron a poner la ventaja en la final después de vencer 102-100 en Boston. Tocaba rematar en casa, y ahí apareció Bob Pettit para firmar una actuación antológica: 50 puntos (anotó 19 de los últimos 21 puntos de los Hawks) con canasta decisiva a falta de 15 segundos para dar a St. Louis Hawks su primer y único campeonato tras vencer en el definitivo 6º partido 110-109. Aquella marca era entonces la mejor en un encuentro de playoffs igualada con la de Cousy en 1953. Actualmente, el récord de playoffs está en manos de Michael Jordan, con 63 ante Boston en 1986.
Pettit se convertiría en el primer jugador de la NBA en alcanzar los 20.000 puntos y 10.000 rebotes.
LOS 60
WILT CHAMBERLAIN ANOTA 100 PUNTOS
Antes de la temporada 1961-62, el récord de más puntos en un partido lo poseía Elgin Baylor de los Lakers con 71. El 8 de diciembre de 1961, los Warriors jugaron ante los Lakers y Wilt Chamberlain anotó 78 puntos, superando el récord de Baylor, en un partido de tres prórrogas. El legendario comentarista de los Lakers "Chick" Hearn a menudo ha contado la historia de que preguntó a Baylor al finalizar el partido si estaba molesto por haber perdido el récord de aquella manera, con Wilt teniendo 15 minutos suplementarios en el partido para sobrepasar su registro. Según Hearn, Baylor no estaba preocupado porque "un día, el tipo anotará 100 puntos".
Chamberlain era un jugador dominante, con una descomunal fuerza. Ofensivamente era imparable, todo obstáculo que se impusiera en su camino hacia la canasta resultaba inútil, hasta tal punto que la liga tuvo que modificar varias reglas con el fin de disminuir la cruel dictadura baloncestística a la que sometía a sus rivales en cancha.
El 2 de marzo de 1962, en una victoria sobre los Knicks por 169-147 en el Hersheypark Arena en Hershey, Pennsylvania, Wilt Chamberlain anotó 100 puntos (59 en la segunda mitad). Se dice que Chamberlain anotó la última canasta a falta de 46 segundos para el final, pero ya no había nada que pudiera hacer parar a la muchedumbre sobre la cancha de juego. Debido a que el partido no fue televisado, no existen imágenes ni videos, aunque sí una grabación de audio de la emisión de radio del partido.
En el primer cuarto anotó 23 puntos para marcharse al descanso con 41 puntos. Tras la reanudación, continuó con su recital anotando 28 puntos en el tercer cuarto, finalizando el último con 31 tantos. Chamberlain firmó un 36/63 en tiros de campo y un 28/32 en la línea de tiros libres; algo notable dado que Wilt apenas anotó la mitad de tiros libres que lanzó en toda su carrera. Hay que recordar que por entonces no existía la línea de tres puntos. Chamberlain inicialmente dijo que se sentía "avergonzado" de esas estadísticas, por haber lanzado 63 veces a canasta y conseguir anotar "solo" 36 tiros.
Tres jugadores de los Knicks sobrepasaron la treintena de puntos en ese encuentro, pero de todas maneras, ni juntando todos esos puntos superaban la hazaña individual de Chamberlain.
El partido de los 78 puntos anotados ante los Lakers en tres prórrogas permaneció como el segundo récord de más puntos anotados en un solo encuentro durante más de 40 años, hasta el 22 de enero de 2006, cuando Kobe Bryant, alero de los Lakers, endosó 81 puntos a Toronto Raptors.
UN BAYLOR DE RÉCORD NO ES SUFICIENTE
Baylor era un jugador entre otras muchas cosas dinámico en el juego; antes de Julius Erving y Michael Jordan, dioses del baloncesto aéreo, existió Elgin Baylor. Alero fuerte y ágil, Baylor jugó 14 temporadas con los Lakers comenzando en 1958, cuando la franquicia aún estaba ubicada en Minnesota y respondía al nombre de Minneapolis Lakers.
Baylor tocó el cielo el 14 de abril de 1962, anotando 61 puntos y cogiendo 22 rebotes en la victoria por 126-121 sobre Boston Celtics en el quinto partido de las Finales de la NBA. Aunque los Celtics ganaron los dos siguientes encuentros y por consiguiente el campeonato, aquella noche pasó a la historia del baloncesto.
La actuación de Baylor fue magistral. Asombró al personal, que asistió atónito a los movimientos del alero ante uno de los mejores defensores de la liga, Tom "Satch" Sanders. Pero la hazaña no terminaba ahí, ya que si bien se deshacía de la pegajosa defensa de Sanders, Bill Russell le estaba esperando para frenarle en su camino al aro. Todo lo que recuerdo fue que ganamos el partido, nunca pensé en los puntos que llevaba, dijo Baylor años más tarde. Elgin Baylor fue una máquina ese partido, acertó a decir Sanders.
OSCAR ROBERTSON: UN AÑO DE TRIPLES DOBLES
Oscar Robertson merece un sitio privilegiado entre los más grandes. Pese a ser uno de los mejores jugadores que ha habido en la NBA, no hay conciencia clara de lo que este jugador logró en activo. En la temporada 1961-62 promedió 30.8 puntos, 12.5 rebotes y 11.4 asistencias, o lo que es lo mismo, un triple doble. Curiosamente, esos números no le valieron para ser designado MVP, sino que fue a parar a Bill Russell (18.9 puntos, 23.6 rebotes y 4.5 asistencias). Y se quedó a las puertas en 4 temporadas. En su año rookie estuvo a 0.3 asistencias de conseguirlo, en el segundo lo logró, en el tercero le faltó media asistencia, en la cuarta 0.1 rebotes y en la quinta 1 rebote.
La definición de jugador tridimensional se reducía a Robertson. Un superdotado para la época que sin embargo no pudo lograr un anillo en Cincinnati Royals y tuvo que buscarlo en Milwaukee Bucks. Lo encontró en su primera temporada allí, en 1971, un verano antes de haber elegido los Bucks a Lew Alcindor.
"The Big O" actualmente tiene el récord de triples dobles con 181 y sus 20.5 puntos por partido son la media más alta en un All-Star Game.
COUSY LIDERA A LOS CELTICS AL ANILLO
Aunque habían ganado cuatro anillos de la NBA, en marzo de 1963, vísperas de playoffs, un artículo en Sports Illustrated afirmaba que los Celtics son un equipo viejo y cansado.
Bob Cousy, capitán de los Celtics, tenía 34 años y aunque fuera el tercer máximo asistente en la historia de la liga, K.C. Jones estaba a punto de relevarle en el puesto de base titular del equipo. Cousy, todo un ganador, se tomó las Finales ante los Lakers de Jerry West y Elgin Baylor como un reto personal.
Los Celtics ganaron los dos primeros partidos de la serie en el Boston Garden, perdiendo más tarde la posibilidad de cerrar la eliminatoria en casa en el quinto partido, pero Cousy falló en su intento; ¿era verdad que a los Celtics le pesaba la edad?.
Las finales regresaban a Los Ángeles, donde en el sexto encuentro los Celtics lideraban el marcador por nueve puntos al comienzo del último cuarto. Una torcedura de tobillo obligó a Cousy a sentarse en el banquillo, abriéndose una inesperada puerta para los Lakers de ganar el partido. Pero, a falta de cinco minutos, Cousy regresó a la pista, robando un balón con posterior canasta de Tom Heinsohn para irse en el marcador cuatro puntos arriba a falta de dos minutos.
Tras esto, Cousy cumplió con su apodo; 'The Houdini of the Hardwood'. Con la pelota pegada a su mano como si de un mago se tratase, agotó hábilmente el tiempo mientras los jugadores de los Lakers se desesperaban para cazarle y hacerle falta. Finalmente, en los últimos segundos de su carrera, lanzó el balón al aire mientras la bocina indicaba el final del partido; los Celtics habían ganado 112-109 y el quinto campeonato consecutivo se quedaba en Boston. Después de todo, Cousy había demostrado no ser lo suficientemente viejo para liderar a su equipo al anillo.
JERRY WEST PROMEDIA 46.3 PUNTOS POR PARTIDO
Durante años, Jerry West había formado con Baylor una de las mejores parejas ofensivas de la liga, ya que cuando West llegó al equipo en 1960, Baylor ya era toda una estrella de la NBA. Éste dominaba el juego tanto ofensiva como defensivamente, obligando a los rivales a centrarse en su defensa y permitiendo a West anotar más fácilmente.
Cuando Baylor se lesionó la rodilla en el primer partido de las Semifinales de Conferencia Oeste de 1965 entre Lakers y Baltimore Bullets, West se quedaba cuanto menos solo en el equipo. Respondiendo con creces al desafío, West anotó 49 puntos en la victoria angelina por 121-115.
En el segundo encuentro, llegó hasta los 52 puntos con lo que los Lakers se apuntaban la segunda victoria en la serie (118-115). Aunque los Bullets ganaron los dos partidos en su casa, West no bajó el nivel en ningún momento, anotando 44 y 48 puntos en sus esfuerzos en vano.
De vuelta a casa en el quinto partido, continuó con su monstruoso juego, liderando a los Lakers a la victoria por 120-112, consiguiendo esta vez 43 tantos. En el sexto y a la postre último encuentro, la estrella de los Lakers completó la hazaña anotando 42 puntos y batiendo a los Bullets (117-115) para avanzar a las Finales de la NBA, que perderían contra los Celtics.
La serie de seis partidos ante los Bullets quedó para la historia. West anotó más de 40 puntos en todos los encuentros, récord ya que ningún otro jugador de la NBA había conseguido nunca 40 o más puntos en más de cuatro partidos de playoffs. Los 46.3 puntos por noche se convirtieron en el promedio anotador más alto en una serie de playoffs en la historia de la NBA. Michael Jordan sería el que más se le acercaría, con 45.2 en cinco encuentros ante Cleveland Cavaliers en 1988.
¡HAVLICEK ROBÓ EL BALÓN!
Es la cita de radio más famosa en la historia del baloncesto, equivalente al popular "The Giants win the pennant! The Giants win the pennant!" de Russ Hodges en los playoffs de 1951 de la Liga Nacional de Béisbol. Johnny Most, comentarista de los Celtics, no pudo contener la emoción en los segundos finales del séptimo partido de las Finales de Conferencia Este de 1965 entre los campeones Celtics y Philadelphia 76ers.
Los Celtics lideraban el marcador 110-109, y los 76ers recuperaban la posesión a falta de cinco segundos para el final. Hal Greer se disponía a sacar de fondo bajo su propia canasta, siendo su objetivo Wilt Chamberlain, en el poste bajo, aunque defendido por Bill Russell, por lo que la opción perdía fuerza. K.C. Jones, que defendía a Greer, saltó a lo largo de la línea de fondo y agitó los brazos desesperadamente para intentar distraer al jugador de los 76ers.
Para conseguir una mejor vista de la pista, Greer saltó y lanzó el balón a Chet Walker, sin contar con la astucia de John Havlicek, que rápidamente se adelantó a Walker y tocó lo suficiente el balón para que su compañero Sam Jones le recogiera y recorriera hasta mitad de pista mientras la bocina del final del partido sonaba como una dulce melodía en los oídos de los aficionados verdes.
Greer pone la pelota en juego, saca profundamente... ¡Havlicek lo roba, balón para Sam Jones, Havlicek robó el balón!, ¡se acabó todo, Johnny Havlicek robó la pelota, mítica radiación del comentarista Johnny Most, elevando cada vez más el tono de voz cuando Havlicek robó el balón.
Tras ello, los Celtics conseguirían su séptimo anillo consecutivo, ganando a los Lakers por 4-1. Havlicek anotó más de 26.000 puntos en 16 temporadas en la NBA, pero el mejor momento en su carrera quedó inmortalizado con aquella retransmisión del ya fallecido Johnny Most.
EL MEJOR EQUIPO DE LA HISTORIA
El mejor equipo que jamás he visto eran los 76ers de la temporada 1966-67. Con estas palabras reflejaba Wilt Chamberlain la importancia de este mítico conjunto.
Los 76ers de aquella temporada consiguieron un récord histórico en liga regular de 68-13, posteriormente superado por los Lakers en 1972 y más tarde por los Bulls en 1996. En 1966-67, la NBA era mucho más pequeña que hoy en día, por lo que los jugadores se conocían mucho más entre sí, así como las canchas. Aunque los Celtics iban en camino hacia su noveno título consecutivo, los 76ers de Chamberlain estaban más fuertes que nunca, realizando éste una temporada regular brillante; aunque sus promedios anotadores descendieron (24.1), lideró la liga en rebotes (24.2), en porcentaje de tiros de campo (68.3%), en minutos (45.5) y tercero en asistencias (7.8).
En cuanto a los 76ers, promediaron 125.2 puntos por partido, el tercer mejor promedio en la historia de la NBA. Era un equipo muy profundo, con todas las posiciones perfectamente cubiertas y en el que las responsabilidades del ala-pívot variaban de las del alero, y las del base del escolta. Un equipo único y realmente completo.
Junto con Chamberlain, en la pintura estaba Lucious Jackson, un ala-pívot intimidador, seguido del alero Chetthe Jet Walker; rápido, anotador y con buena mano. Hal Greer, futuro Hall of Fame, era el escolta del equipo, promediando 22.1 puntos por partido, y finalizando con el base Wali Jones.
En el banquillo estaba Billy Cunningham, un jugador de segundo año que promedió 18.5 puntos en solo 26.8 minutos. Cunningham, futuro Hall of Fame, era el sexto hombre, ejemplo de la calidad de este equipo. Larry Costello servía de reserva de Jones en el puesto de base, con el veterano alero Dave Gambee y los rookies Bill Melchionni y Matt Guokas esperando su turno en el banco.
En un esfuerzo por defender el anillo, los Celtics contrataron a los veteranos Bailey Howell y Wayne Embry, pero no parecía ser suficiente para derrotar al equipo que habían construido los 76ers. Aunque los verdes ganaron 60 partidos, Philadephia ganó ocho más; además, ganó sus siete primeros partidos, y 15 de sus 16 primeros. Boston eliminó a los Knicks en primera ronda y los 76ers a Cincinnati Royals, viéndose las caras en las Semifinales del Este, serie deseada.
Los Celtics prácticamente no presentaron problemas a los 76ers, que encarrilaron la serie por 3-0 con un Chamberlain fabuloso consiguiendo el récord de más rebotes en un partido de playoffs con 41 rechaces. A pesar de que Boston salvó la cara en el cuarto partido ganando 117-121, solo serviría para alargar la agonía. En el quinto y definitivo partido, los 76ers clavaron la puntilla a unos Celtics agonizantes, batiéndoles 140-116. Chamberlain, que había ganado la batalla personal ante Russell, frenó las celebraciones con champán en el vestuario diciendo a sus compañeros que la victoria sobre Boston solo importaría si ganaban el campeonato.
Los Celtics no podían hacer otra cosa si no felicitar a su verdugo, entrando Russell en el vestuario para felicitar a Chamberlain. Ellos juegan de la misma manera que lo hemos hecho nosotros en los últimos nueve años. En otras palabras, juego en equipo, dijo K.C. Jones.
Dos semanas más tarde, los 76ers conseguirían el anillo de campeón tras ganar en seis partidos las Finales a San Francisco Warriors, que habían sustituido a Alex Hannum por Bill Sharman en el puesto de entrenador. Los Warriors poseían el mejor balance del Oeste, 44-37, además de contar con el mejor anotador de la liga, Rick Barry.
Fue una temporada preciosa, preciosa, exclamó Greer. Sabíamos que lo teníamos todo, que íbamos a ganar la mayor parte de nuestros partidos, el asunto era por cuanta diferencia.
La temporada entera fue mágica, comentaba el base Jones. Jugamos casi de manera perfecta al baloncesto, como un concepto de equipo/familia.
RUSSELL PONE PUNTO FINAL A SU CARRERA
Los Celtics de la temporada 1968-69 estaban considerados de nuevo viejos para ganar el anillo, y un modesto 48-34 como balance al final de la temporada regular (cuarto en el Este) no hizo que se cambiara de opinión. Pero los Celtics llegaron fuertes a la postemporada, batiendo a Philadelphia y New York, y colándose una vez más en las Finales. En 13 años, se habían clasificado en 12 ocasiones, cortándo los 76ers de Chamberlain la racha de ocho anillos consecutivos en 1967.
Su rival eran los Lakers, y con Chamberlain de pívot titular, el equipo angelino sentía que esta vez se iba a consumar la revancha de las seis finales perdidas ante los Celtics años atrás. La mayoría de los años que nos enfrentamos a ellos, eran mejores que nosotros comentó Jerry West.Pero en el 69 no eran mejores, éramos nosotros... y no ganamos.
Se llegó al séptimo encuentro, citado en Los Ángeles, donde los funcionarios del conjunto californiano habían colocado miles de globos en redes cerca del techo del Forum en previsión del primer campeonato desde que el conjunto se mudó a California una década antes.
Pero no pudo ser, el equipo se quedó con las ganas de que se consumase esa celebración. Unos férreos Celtics aguantaron hasta el final del partido, anotando Don Nelson una suspensión que colocaba el marcador 108-106 para los de Massachusetts. Era el undécimo anillo de Boston en 13 años. Comenzaba el final de la mayor dinastía en la historia de la NBA con la retirada del corazón de este equipo, el pívot Bill Russell, partícipe de los once anillos de Boston Celtics.
Sin embargo, el MVP de las Finales lo recibió Jerry West, siendo la primera vez que lo recibe un jugador del equipo perdedor.
|